Los helados: ¿alimento o capricho veraniego?



Ha llegado el verano y las heladerías han vuelto a llenarse para ofrecer helados en todas nuestras ciudades, mientras los proveedores de helados nos ofrecen una gran variedad de estos productos para consumir en casa, y no podemos pensar en nada más que tomarnos un helado como premio de vez en cuando.

Aunque muchos piensen en un helado cuando estén acalorados, es muy cierto que se trata de un alimento porque su aporte calórico es una gran fuente de energía.

 

Dependiendo del tipo de helados que consumas; aparte de carbohidratos, ingieres vitaminas y proteínas a través de los lácteos. Otra de las funciones menos consideradas de los helados es que constituyen una fuente de hidratación para el cuerpo y facilitan la digestión.

Por estas razones, y porque son una delicia para el paladar, se convierten en un alimento deseado y recomendado para personas de todas las edades.

Obviamente los valores nutricionales de cada helado variarán de acuerdo a sus ingredientes, a mayor contenido lácteo mayor aporte proteico; a mayor uso de fruta, podemos absorber más vitaminas, etc.

¿Qué materiales se utilizan para preparar un buen helado?

Algunos de los ingredientes más utilizados son:

  • Agua
  • Leche y derivados (nata, mantequilla, leche en polvo, etc.)
  • Azúcares
  • Grasas vegetales
  • Frutas
  • Huevos y derivados
  • Chocolate, café, cacao y cereales
  • Aditivos (aromas, colorantes, estabilizantes…)
  • Frutos secos como almendras, cacahuetes, nueces

No entraremos a valorar los aportes nutritivos de cada uno de estos productos, pero sí podemos decirte que cada uno de ellos tiene una función importante nutritivamente hablando. Sin contar la calidad o frescura de los ingredientes que se utilice, de allí la importancia que incluyas este factor en la lista a estudiar antes de seleccionar a tu empresa de helados.

El helado ideal

Bien reza un refrán que dice “para gustos los colores”, pues bien podríamos decir “para gustos los helados”, porque los hay de todo color, sabor, textura y en definitiva a cada quien le gusta de determinada forma y sabor y todos estos factores son los que determinan la decisión de comprar helados en el consumidor.

Pero generalmente podemos decir que un buen helado debe tener un sabor agradable, una textura suave y homogénea, un color que sea atractivo a la vista, un bajo contenido bacteriano e incluso la forma en que se funde (derrite) debe seguir cierto patrón. 

Textura

Un helado no debe ser muy duro, pero si consistente.  Derretirse adecuadamente. Nada peor que un helado que está tan duro que no puedes ni meter una cuchara o aquel que no puedes deleitarte comiéndolo porque en dos minutos lo tienes derretido.  Lo ideal: una textura cremosa.

Sabor

 A todos nos gustan los sabores agradables ¿pero qué significa la palabra agradable? En definitiva un concepto subjetivo, hay quienes mueren por un helado de chocolate, y a otros nos puede parecer demasiado empalagoso.  

Algunos sabores son completamente tradicionales como la nata, la vainilla, el chocolate o la fresa, pero cada vez más son las heladerías que optan por ofrecer nuevas variaciones, algunas de ellas que escapan al sentido común de lo que debe ser un helado. 

Incluso, encontramos heladerías innovadoras que ofrecen sabores gourmet, como helado de Crema de champiñones, de fabada asturiana o de cocido madrileño. 

Olor

En este aspecto, podemos mencionar que un helado artesano no debería tener un olor fuerte, básicamente porque al estar conservado a temperatura muy baja, el olor se diluye.  Si hay un olor fuerte probablemente estaremos hablando de aromas artificiales.

Color

El color es muy importante porque en gran medida es lo que atrae la vista del consumidor, pero la importancia de que tenga intensidad de color es relativa. Lo que si está claro es que nos gustan los helados que tengan un color homogéneo.

Si los helados presentan un color fuerte puede que estén involucrados colorantes artificiales, se puede comprobar en el mercado in situ que los helados artesanales presentan colores más suaves, resultantes de la pura mezcla de sus ingredientes.

Otro aspecto importante es que el color de cierta forma se relacione con el sabor, ¿o acaso te parecería normal que un helado de fresa fuese verde?

Lo que si está claro es que sea del sabor que sea, los helados son un manjar, así que no te prives… y disfruta de este maravilloso alimento, postre, capricho o pecado:  ¡Tú decides como llamarle!

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